Josefina Robirosa, una de las más destacadas artistas argentinas nos recibió en su atelier y nos abrió la puerta de su mundo con una sonrisa.
Por Romina Soler
¿Cuál fue tu primer acercamiento a la pintura?
Me acuerdo de chiquita estar en mi dormitorio arrodillada en el suelo dibujando, yo era muy solitaria. También me acuerdo que apenas empecé el colegio tenía una profesora rumana amorosa que se llamaba Elizabeth Von Rentzel, divina persona que me acerco aun mas a la pintura, pero yo ya dibujaba en casa. Yo creo que viene con uno, por suerte y doy gracias que me divierta tanto pintar. Muchas veces veo gente de mi edad que de golpe no sabe qué hacer de su vida y yo entro a mi taller a pintar y me divierto mucho.
.
¿Cuándo fue tu primera exposición individual?
No recuerdo tendría que buscar en los libros. Había un crítico amoroso, Willy Wailot, éramos amigotes y trajo a Alfredo Bonino a ver mis cuadros a un garaje donde yo pintaba de chica, en ese entonces tendría 18 o 19 años. A Bonino le gustó la pintura que yo hacía y me invito a exponer en su galería. Yo empecé pintando abstracto, pero no tengo ni la menor idea de donde saqué la primera pintura que hice que era absolutamente abstracta, es un misterio que tengo conmigo misma. En ese entonces yo vivía en Martínez y no había ido a exposiciones o muestras de pintura, empecé a ir después que comencé a pintar, me hacia uno o dos viajes por semana a la mañana a Capital y así me hice amiga del muchacho que vendía los discos en Ricordi. Me hacia mi parábola personal a pesar de tener mis dos bebés en casa.
.
¿Cuál es tu relación con las galerías de arte?
Es muy buena hasta que deja de serlo. No he cambiado mucho, he tenido solo tres galerías. Creo que de pronto pasan cosas que te dejan un poco desfasada. Lo que me pasa con las galerías es que me voy. Yo nunca le pedí a nadie que me tomara, eso es algo que tengo como conducta. Hay gente que pide mucho, y a mí me llegaban cuentos sobre eso. Es bravo pedir que te tomen en una galería, porque pones al otro en un aprieto en tener que decirte mira tu pintura no me interesa o estoy muy ocupado. Pero tuve suerte porque siempre tuve una galería que me ofrecía, estuve con Ruth Bentzacar, con Rubeers y ahora estoy en Vasari con Marina Pellegrini. Realmente siento que tuve suerte con las galerías.
.
.
¿Tenés una rutina de trabajo?
No tengo una rutina de trabajo, lo que hago es tratar de tener tiempo, porque cuando lo tengo me meto en el taller, pero lo difícil es tener tiempo. Yo siempre digo que creo que los hombres tienen mucha más posibilidad de trabajar porque tienen mujeres que les pagan las cuentas, hacen los tramites y todo eso. Yo tuve dos matrimonios pero enviude y es bravo cuando tenés que hacer todo sola, lo mismo cuando tenés hijos chicos. Yo tengo ya dos bisnietos y estoy encantada con mi familia porque estoy rodeada de chicos y de adolescentes y no tengo que cuidarlos.
.
¿Cómo fue tu niñez y tu adolescencia?
Fue muy interesante porque eran otros tiempos, yo tengo mucha nostalgia de esa época. Nací en el año 32 y desde los 15 o 16 años tuve una vida muy rica porque la educación también se encargaba de alimentarte, tenia pasión por los libros, leía, estudiaba idiomas. Me acuerdo por ejemplo de estar debajo de un árbol leyendo libros de poemas, todo era muy estimulante. Además yo hacia las peregrinaciones al centro para ver las muestras de pintura y me quedaba charlando con los dueños de las galerías y los pintores, y así me hice amiga de muchos de ellos. Ahora me deprime la gente sin trabajo y sin educación, esa especie de vértigo de fiestas escolares que dejan a la gente sin estudiar. Yo creo que lo que los puede entusiasmar con la vida es engancharse con algo que les guste, pero no voy a hacer declaraciones políticas porque no es el caso.
.
¿Cuál es el punto de partida a la hora de empezar un cuadro?
Llegue a un punto de partida que es lo menos elaborado del mundo. No tengo un principio y cada vez tengo menos principio de cuadro. Cuando yo era chica leía muchos libros de pintores franceses o sobre la pintura en los que el leit motiv era dejar la mente libre para que recibiera información del universo, porque si no te referías a cosas que habías visto o que habías leído, yo acate eso a muerte y vivía en una especie de euforia espiritual. Nunca tuve idea de cómo empecé un cuadro, más bien pase épocas en que me podías haber preguntado como destruía un cuadro, porque hubo épocas que me pasaba un día pintando y a la noche lo tapaba porque no me gustaba y eso era muy frustrante. Ahora tengo libertad porque he llegado a tener una hamaca paraguaya mental. Actualmente estoy probando cosas nuevas porque tengo necesidad de figuración, aunque yo siempre fui abstracta. La semana pasada vi una exposición en el Malba de dibujos fantástica y estoy dibujando sobre los fondos abstractos.
.
¿Cómo es la elección de los materiales?
La elección no fue demasiado difícil. Empecé con óleos porque alguien me los había regalado, me encantaba pintar con óleo, pero un día me encontré que eran las ocho y media de la noche y estaba limpiando los pinceles con trementina y después debía limpiarlos con jabón y me dije no pinto mas con óleos. En ese momento, decidí empezar a pintar con acrílicos porque los pinceles se pueden lavar con agua. Además el acrílico te da mucha más movilidad porque seca más rápido. Para uno de mis cumpleaños pedí que me regalaran dos secadores de pelo profesionales, entonces pinto con acrílico y pongo con los secadores para que seque mas rápido, porque mi trabajo se basa en la superposición, todo es una búsqueda de sutilezas, ahora estoy pintando palitos que no tardan nada en secarse.
.



Muy buena nota, es muy importante que el entrevistador sepa de lo que pregunta, y eso esta presente en esta nota!