Los sindicatos fueron el pilar fundamental del régimen peronista, y entre 1955 y 1973 revelaron ser los principales interlocutores entre la sociedad civil y el poder político. A la hora de analizar este colectivo heterogéneo y lleno de aristas, gran parte de los historiadores atribuye a la dirigencia sindical pactos y negociaciones corruptas y una sistemática traición a sus bases. Como correlato, se le adjudica a la clase trabajadora una extrema pasividad al servicio de esos dirigentes, o bien una idealizada estructuración en pos de sus propios intereses. Estos presupuestos han impedido explorar la especificidad de la experiencia histórica del movimiento obrero, y su relación con la ideología peronista en general y con sus líderes sindicales en particular.
Resistencia e integración recupera la perspectiva de los propios actores a través de documentos, diarios, revistas, anuarios y entrevistas con participantes activos en los gremios durante ese período, para explicar la identificación de los trabajadores con el peronismo, la resistencia a los regímenes militares, el sector vandorista y su disposición a apelar al matonismo y la violencia para evitar los desbordes de la movilización, las rebeliones sindicales en el interior del país y el surgimiento de las agrupaciones armadas, entre otros temas centrales.

