Inauguramos con la talentosa Nushi Muntaabski la sección de entrevistas de Yell Magazine, una revista que crece día a día gracias a ustedes, nuestros queridos cibernautas.
Estamos trabajando en las próximas entrevistas y más secciones y novedades que pronto podrán disfrutar.
Seguimos en contacto.
Patricio Orozco, editor.
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¿Cómo nació tu vocación por el arte?
Me crié en una casa donde había mucho arte, si bien eran los dos psicólogos, psiquiatras eran los dos intelectuales. Mi papá leía mucho y mi mamá dibujaba, pintaba era bien “manitas”, bordaba, tejía, hacía ropa, era muy húngara. En Hungría, las mujeres por excelencia hacen muchas manualidades. A mi padre le encantaba ir a museos, conocía muchos artistas, y él fue el que me llevó desde que era muy chiquita a muestras como la de Marta Minujin o la de Kosice entre otras. Me crié en museos, rodeada de artistas y de arte. Mis cuatro hermanos son médicos y yo salí la oveja negra de la familia.
¿Cómo empezó tu actividad con las venecitas?
En el 95 yo vivía en Brasil, en San Pablo, estaba muy aburrida porque tenía una pareja que tenia mucho dinero y me dejaba sola todo el día. Entonces un día de aburrida fui al sótano y encontré una caja con venecitas, “bendito sea el momento”. En la casa teníamos un sauna e hice un muralcito, cortándome todos los dedos porque no sabía como se hacía. Me compré un librito en una librería que se llamaba “como se hace el mosaico” y empecé a cortar con lo que tenía, con herramientas inapropiadas, por eso me cortaba los dedos, pero quedó muy lindo. En el año 1997 volví a la Argentina, en esa época yo pintaba y pasé una de mis pinturas a venecitas. Hice lo que en arte se llama un “site specific”, que es trabajar sobre la arquitectura de un espacio, hacer una obra. A partir de ahí, empecé a trabajar no solo en lo que era mi obra sino que empecé a trabajar en arquitectura, en oficinas, me enamoré perdidamente del material y sigo enamorada.
¿Cuál fue tu primera muestra individual?
Mi primera muestra individual importante para mí fue una que hice con Álvaro Castagnino, en el 1997 cuando volví de Brasil, en una galería llamada “Filo” que él curaba. Fue muy definitivo porque fue ese mismo año donde entré a varios premios, el premio Fortabat, el premio Banco Ciudad, fue cuando empecé a ser visible. Después hice mi primer muestra individual con venecitas, en el año 1999, una muestra en Gara, una galería muy linda. No soy de hacer muchas muestras individuales, hago muestras colectivas y participo muchos en premios. Las muestras individuales son muy desgastantes, este año hice una que me fue muy bien que se llamo “Taxidermia” en la galería “Vasari”, una galería que estoy desde el año pasado, con Marina Pellegrini, que me trata muy bien y que me vende mucho. Trato de hacer una muestra individual cada cuatro años, porque cuesta mucho prepararlo, en la técnica que yo uso lleva mucho tiempo cada obra, por más que yo tengo un equipo y asistentes, lleva tiempo, además es muy caro y es mucha exhibición. En cambio cuando estás en la muestra colectiva estás mas protegido y me gusta dialogar con otros artistas.
¿Qué podes contarnos de tu obra “El beso”?
El beso fue consecuencia de una beca que me dio la Fundación Antorchas. Era una beca de experimentación escénica, que fue genial, me abrió la cabeza, porque se mezclaban cinco disciplinas, 5 artistas visuales, 5 músicos contemporáneos, 5 directores de teatro y 5 dramaturgos. Tuve una suerte enorme de que eran todos buenos. Estaban Luciano Suardi, Mariano Penzoti, Luis Cano, Mónica Van Asperen, Lola Arias, un grupo, potente, discutíamos mucho, que era genial, yo aprendí muchísimo. Yo casi no había ingresado a la música contemporánea, pero ahí aprendí, y estábamos coordinados por Rubén Schumacher, Maki y Rudnitzky, tres mountruos. Además era una beca que iba a durar un año y duro dos, atípico porque nos renovaron la beca otro año, con lo cual tuvimos la oportunidad de hacer muchos ejercicios más y como final del proyecto nació el beso. Trabajé con Federico Marrale en la música y Lola Arias en la dramaturgia, y fue para mi una experiencia única, primero porque vi lo que era hacer una obra de teatro, segundo me gusto mucho porque me armé de un equipo. Yo creo mucho en el trabajo en equipo, me gusta, aprendo de la gente, aprendo de los cursos que doy, soy muy observadora. En la obra había además una vestuarista, una maquilladora, mi hermano Bruno Luciani que es dramaturgo y me ayudo con la dirección de actores. Fue una experiencia que me hizo crecer mucho y de la que hoy todavía sigo sacando rédito.
Era un equipo que si hoy tratara de juntarlos no se si podría porque todos hemos crecido tanto, hemos hecho una carrera muy buena. Me enseñó mucho a mezclar disciplinas, a todo lo que son las instalaciones. Después de eso hice una hice una instalación en el Malba que se llamó Cubo de nieve, me dieron ese espacio gigante que yo lo reduje a un espacio todo oscuro y en el medio puse un cubo enorme de vidrio gigante. Se reproducía la idea de estar dentro de los cositos de nieve que los sacudís, ponía fotos, música, que hizo Federico Marrale, porque sigo hoy en contacto con la gente y si tengo que hacer algún tipo de ejercicio cercano a algo escénico no dudo en llamar a cualquiera de mis ex compañeros, que ahora son tan top. Fue una experiencia maravillosa, la recuerdo con mucho amor. Todavía tengo material sin editar, horas y horas de grabación.
En España, hice una muestra de las fotos y parte de un video chiquitito de “El Beso”. Siempre quise rehacerla, ese final donde esos personajes mueren congelados, escapándose de un amor prohibido, y a todo esto era la historia de cómo se conocieron mis abuelos, y la hice en polaco, fue genial, una cosa que nunca me voy a olvidar, plagada de amor.
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¿Como viste ArteBA 2010?
Lo vi bárbaro porque vendí todo, fue justo después de que termine mi muestra en Vasari. Yo esas ferias suelo sufrirlas, me parecen ultraútiles, pero es un esfuerzo enorme que si uno no vende es muy angustiante, porque uno arma, invierte, tanto el artista como los galeristas. Es un esfuerzo físico, uno esta una semana encerrado donde no sabes si es día o noche. Este año me di cuenta que he crecido que estoy más vieja, que disfrutaba más de los clásicos, de hecho el Banco Ciudad llevó un Prilidiano Pueyrredón, “Manuelita”, que yo sufría porque es un cuadro invaluable que estaba ahí y el día de la inauguración había un hombre que le fumaba adelante.
Apreciar piezas de grandes maestros como Aizemberg o Kosice, piezas que no son fáciles de verlas en cualquier lado. De lo nuevo el barrio joven me encanto y compre obras para mi colección, de artistas que todavía están accesibles y que son buenísimas. Yo estoy contenta porque encontré en Vasari una galería que me mima, me cuida, me vende. Me pasó algo que nunca me había pasado que es poner una pieza, me fui a tomar un café y cuando volví ya no estaba. Sentí que había mucha avidez de compra, la gente por fin esta entendiendo que el arte contemporáneo es una posibilidad de inversión y no como mucha gente cree que si compro un cuadro en diez años va valer mucho más, es más largo el proceso, es invertir, en vez de comprar una lámina, comprar un original. Cuantas veces uno gasta en pelotudeces, en la ultima cosa que a los dos años es obsoleto, una gasta 7 mil dólares en la computadora que después te la metes en el culo. Pero si invertís en una obra que gastas esos siete mil dólares que podes comprar una obra de ultrareconocidos y que ahí si vas a invertir porque con el tiempo va a valer más. La gente esta empezando a tener conciencia de no solo disfrutar lo que uno compra, sino que tenes alguien que te va a contar una historia todos los días, una obra que cada vez que la ves te va a contar algo diferente.
¿Cuáles son para vos los artistas representativos del arte argentino?
Hay muchas generaciones diferentes y Argentina esta en un momento de una produción impresionante. Son muchos los artistas que yo valoro y de diferentes generaciones. Representativos están desde Berni hasta Cristina Schiavi. Por ejemplo Siquier es una persona que yo admiro muchísimo, Kosice. Polesello, artistas jóvenes como Fernando Brizuela, Hernan Marina. Cada uno representa su época de diferente manera. Como decía Gorriarena, hoy dia el artista busca prestigio porque no vivís del arte, tenes que dar clases. Si hay artistas consagrados que venden bien, pero aun asi Gorriarena dio clases hasta el último día de su vida, y era un artista de la puta madre te puedo nombrar algunos que no pero normalmente el artista busca prestigio porque la carrera y la consagración económica no llega nunca en este país. A León Ferrari le llego casi a los noventa años, el reconocimiento económico, por fin la gente lo reconoció, salio de esa idea estúpida del artista en contra del “opus dei”, el tiene una obra tan profunda y tan maravillosa, aun él hace 5 años que esta viviendo tranquilamente como merece.
¿Cuál es la relación de los artistas con las galerías?
Te soy sincera, pésimo, yo tengo la suerte porque encontré una galería que galería que me mima y me vende, pero la mayoría de mis amigos artistas están infelices con sus galerías, maltratados y no porque no sean importantes, incluso los galeristas son gente seria, pero pagan mal. La Galeria vende una obra y el artista es el ultimo en cobrar. Las galerías se atiborran de artistas, por ahí una galería tiene 35 artistas, es muy difícil manejar 35 carreras, por la ansiedad que el artista tiene y porque tampoco hay mercado de coleccionismo tan grande.
Debe ser difícil tener una galería de arte, yo no la tendría, por lo que significa vender obra, tenes que laburar mucho. Por ejemplo Marina Pellegrini, labura todo el día, yo voy a su galería a las 9 de la noche y está con dieciséis llamados, igual creo que esa es la manera, tengas una verdulería, una zapatería, o un kiosco o hagas una revista, romperte el culo, yo trabajo 21 horas al día y por eso me esta yendo muy bien. Pero en las galerías, hay mucha desidia, y es una pena porque hay artistas muy buenos, siempre cada galería tiene sus 3 artistas elegidos, los mimados y después, nada. Es muy injusto porque por ahí tenes parado un artista por un año o dos años y no es solo darle un lugar para una muestra sino que es moverlo, llamarlo y abrir el juego, la galería suele retener, en vez de decirle invita a tu taller a tal coleccionista, abrír el juego, siempre es no te mando el coleccionista porque le vendes obra por detrás. Si tenés un buen galerista jamás lo harías, lo terminas haciendo si tenes un turro que no te vende, entonces le vendes a tu tío una obrita y te dicen dame la mitad de lo de tu tío.
Por otro lado creo que falta un poco mas apoyo económico oficial, por ejemplo las empresas, las constructoras y los arquitectos tendrían que tener la obligación de comprar obras para los edificios, hay un montón de leyes que se podrían instaurar como gestión para el artista y que a la galería no le quede solo la responsabilidad de tener a un artista. Embellecer la ciudad, ahora tuve la suerte, de me encontró una empresa que se llama Weber, que son mis auspiciantes y con ellos estamos haciendo un montón intervenciones urbanas, hicimos cosas increíbles, trabajamos para el Hospital Garrahan, hicimos un mural increíble, cambiamos toda la fachada; en una plaza en San Telmo, fuimos a Misiones a dar una capacitación para gente desocupadas, hicimos la iglesia del Padre Pepe en la villa 21. Si todas las empresas apoyaran estos proyectos que tienen que ver con la responsabilidad, con ayudar a la gente, al lugar, hay tanto para hacer y hay gente con buenas intenciones, hay que tirar redes.
¿Cómo nació Piedras Preciosas?
Piedras preciosas nace porque me di cuenta que tenia que separar mi obra de la arquitectura. La gente me preguntaba si era decoración o si era obra de arte. Yo creo mucho en el formato, en el cuerpo de cómo se toman las cosas de arte, de arquitectura, de música, de diseño en Brasil. Yo adhiero mucho a Niemeyer y a Burle Marx el paisajista, que hacía jardines y termino haciendo jardines de tal manera que terminó siendo un artista contemporáneo. Le decían el jardinero pero su obra, hizo todas las veredas de Copacabana, empezó a hacer jardines de las terrazas solo para que los vieran desde otros edificios, empezó a generar espacios verdes. Cada palaza es una locura, recupero las plantas originarias de Brasil, llevo esas plantas a Europa. Para el una obra de arte era un jardín con un banco donde uno se sentaba, con un laguito, adhiero a la idea de que el arte tiene que ser funcional. Mi obra esta hoy en museos y tiene una función como museo, mi obra hoy está en un jardín y tiene función de jardín, pero mi obra esta también en una plaza y los chicos cada vez que paso por esa plaza están jugando y también los vi hablando del mural, entonces la obra está interactuando y la obra se metió entre la gente. Como necesitaba la gente, no yo, separar entonces le di un formato de piedras preciosas a todo lo que era de arquitectura y decoración. Decoración que es una palabra tan fea y en realidad es tan bella, porque tiene que ver con diseño inmobiliario, diseño para poner plantas acuáticas, lo disfruto como loca. Muchas gente necesita anicharlo, por ejemplo los cisnes que tengo en el jardín, hay gente que los usa como cucha del perro, otros como maceteros, y otra junta agua de lluvia para regar las plantas.
¿Cómo surgió tu trabajo en Rock&Pop?
Trabajar en la radio es maravilloso y fue totalmente fortuito, una cosa mas en la vida que me toco hacer. En el 2008 le fui a llevar invitaciones a la negra de una muestra que inauguraba en el Malba. Le llevé la tarjeta y me dijo sentante y dije bueno me siento. Empezamos a hablar y me empezaron a preguntar sobre el arte contemporáneo, que es muy difícil porque son formatos que cuestan. Por ejemplo Duchamp, desde el día que planto la rueda de bicicleta en 1913, hubo que empezar a explicar un montón de cosas del arte conceptual y con eso el arte contemporáneo. Les empecé a explicar de que se trataba el arte contemporáneo. Yo en ese momento expuse en el Malba un brócoli gigante, imaginate a Tortonese, la Negra y Barragán preguntaban para que uno hace un brocoli de tres metros. Conté de donde venía, que yo había hecho una serie de cultivos, entre los que estaban las zanahorias, por supuesto me decian las zanahorias que te la podes en el culo. Además tengo una forma muy parecida a ellos de cómo me tomo la vida, me río mucho, si bien trabajo como una perra, y disfruto mucho de lo que hago. Creo que el arte contemporáneo cuando uno se lo toma con humor es más fácil de ingresar. Hubo muy buena devolución de la gente, la negra vino a la muestra del Malba y ese día me dijo quiero que vengas todas las semanas. Yo no lo podía creer. Me dijo vení y habla. Ahí me di cuenta que tenia que preparar algo, como un especial. La verdad, es que no los preparo siempre porque me lleva tiempo, porque investigo. Fue muy fuerte lo que pasó porque la gente se recontraengancho. Yo no tenía ni idea cual era la audiencia de la radio, me imaginaba todos pelilargos, rokeros. De hecho no escuchaba radio, si escuchaba alguna vez escuchaba a la negra porque es la mujer que más me hace reir en el mundo, es muy graciosa, muy inteligente, y Torto también. Los dos terminaron siendo muy amigos míos, gente que quiero, confío y aprendo. Hubo mucha devolución de la gente, como un tachero que paró a ver una muestra que nunca había visto una muestra, un colectivero de la línea 93 que haya parado el colectivo y haya bajado para ver a Duchamp en Proa. Lo entendió quizás mejor que cualquier estudiante de bellas artes, porque se relajó y entró desde el humor. La verdad que tiene muy buena audiencia, muy buena medición ese segmento y la gente lo agradece mucho, porque en el medio de cogida, poronga, y no se que, se aprende y la gente se emociona porque trato de contar el entorno del artista no solo la obra, como el artista llega. Los especiales de Lola Mora, Quinquela, Klem, o de Peralta Ramos, que hacia performance, la gente no sabía que era una performance pensaba que era un actorcito y la gente lo consumía sin saber que estaba viendo una performance. Hay historias que son maravillosos. Cuento anécdotas españolas de Picasso, de Dali, robos de obras de arte, falsificaciones hay un montón de historias. Las cuento como historias fáciles. Voy feliz a la radio, llegas a un millón de personas, es una locura lo que te llega en los mails, de trabajo, de ofrecimientos.
Me hizo conocer gente muy valiosa y muchos novios que se me declaran por la radio. Yo cuento mi vida en la radio, en eso me parezco a la Negra y a Torto, por eso enganche tanto porque cuento mi vida que nadie lo puede creer, pero los que me conocen saben que es verdad.
Además estoy feliz porque voy a escribir un libro para una editorial muy importante, sobre apreciaciones del arte, es un poco lo que estoy haciendo en la radio. La posibilidad de ingresar al mundo del arte contemporáneo sin tanta alharaca, uno puede tener rigor histórico pero divertirse igual. Además estoy terminado de escribir mi primera novela.
Ya plante el árbol, tengo una hija, escribo el libro ya estoy…. Falta casarme …
Romina Soler para Yell Magazine

