Con elementos de la vida del propio autor, Viaje de un largo día hacia la noche gira en torno a los conflictos de una familia norteamericana quebrada por las frustraciones y los vicios. Mary, una mujer presa de una adicción imposible de desarraigar, está casada con James Tyrone, un actor que ha pasado su vida haciendo giras sin poder formar un verdadero hogar y llevando frecuentemente a su esposa, que de joven soñaba con ser monja o concertista de piano, como acompañante. Ambos tienen dos hijos, Edmundo y Jimmy, quienes consideran que la tacañería de su padre es la causa de muchos de los males de la familia. Edmundo muestra talento para la poesía pero está gravemente enfermo, mientras que Jimmy, obligado por su padre a dedicarse al teatro, no logra encaminarse y gasta todo el dinero que cae en sus manos en bebida.
La obra transcurre desde la mañana hasta la noche del mismo día y muestra las expectativas que tiene la familia de que Mary se recupere, expectativas que se van frustrando a medida que pasan las horas. Y mientras tanto, van saliendo a la luz tragedias del pasado, resentimientos, decepciones y demostraciones de afecto, a pesar de todo.
“En este viaje póstumo, suerte de testamento literario de un escritor genial que no conoció limitaciones técnicas ni de estilo o enfoque cuando quiso decir algo, de un dramaturgo personal y polifacético en grado desconcertante dentro de su unidad, culminan, quintaesenciadas, todas las características del teatro de O’Neill: una preocupación torturante por detallar el escorzo psicológico de los personajes que se refleja hasta en las acotaciones; una intensidad trágica que apenas relaja y atenúa de tarde en tarde la sombra de una sonrisa; una vehemencia y una certera precisión en los apóstrofes y las increpaciones que recuerda las cumbres del ‘sublime’ clásico alcanzado por Shakespeare, Esquilo y a veces Corneille; un soberano desdén por las limitaciones del tiempo y otras leyes del escenario y aun por la tensión nerviosa del espectador; una riqueza verbal que por momentos deslumbra con su inusitada poesía, su poderoso panteísmo, su derroche de imágenes; y, en fin, su sentido del suspenso y la tremenda fuerza del conflicto dramático.”
León Mirlas en O’Neill y el teatro contemporáneo
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El autor
Eugene O’Neill (1888-1953) fue un autor dramático norteamericano, pionero del teatro moderno estadounidense, influido por Ibsen, Strindberg y la tragedia griega. Hijo del actor James O’Neill, pasó una infancia inquieta con la compañía de su padre, una juventud turbulenta con estudios interrumpidos, trabajos casuales y viajes aventureros. En colaboración con los Princetown Players, que estrenaron con gran repercusión Bound East for Cardiff (Rumbo a Cardiff) y Thirst (Sed) (1916), fue poniendo en escena sus piezas en un acto de tema marítimo (entre ellas, The Moon of the Caribbies -La luna de los Caribes- de 1916-1917), hasta su triunfo en Broadway con Beyond the Horizon (Más allá del horizonte) (1920) que obtuvo el Premio Pulitzer. O’Neill se convirtió en el principal autor teatral de Estados Unidos y se estableció en Broadway con Anna Christie (1919- 1920) -presentada en 1978 en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, dirigida por Santángelo-, The Emperor Jones (El emperador Jones) (1920), The hairy Ape (El mono peludo) (1922), El gran dios Brown (The great God Brown) (1925), Strange Interlude (Extraño interludio) (1928), Mourning becomes Electra (A Electra le sienta bien el luto) (1931) y Ah Wilderness (1933). Estilísticamente, sus dramas, que contienen muchos rasgos autobiográficos, abarcan desde el naturalismo de las piezas en un acto hasta el expresionismo sui generis de El emperador Jones y El mono peludo, y el realismo simbólico de sus obras tardías. Entre 1934 y 1946 O’Neill no publicó ni estrenó ninguna obra, mientras escribía sus dramas de madurez: More stately Mansions (Mansiones más majestuosas) (1935-1941), A Touch of the Poet (Casi un poeta) (1936-1940), The Iceman cometh (El hombre de hielo llega) (1939-1940), A long Day’s Journey into Night (Viaje de un largo día hacia la noche) (1940), A Moon for the Misbegotten (Una luna para el bastardo) (1941-1942). Antes de morir destruyó varios dramas y fragmentos dramáticos.
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El director
Nacido en Melo, una ciudad a 400 kilómetros de Montevideo, Uruguay, Villanueva Cosse se formó en la legendaria institución teatral El Galpón, de la que fue actor, director y dirigente. Estudió pantomima con Jacques Lecoq en París y se especializó en commedia dell’ arte. A principios de los setenta se estableció en Buenos Aires, donde interpretó al Reverendo Hale en Las brujas de Salem, de Henry Miller, con Alfredo Alcón, y compartió cartel con China Zorrilla en Querido mentiroso de Jerome Kilty. Entre sus puestas más recordadas figuran La comedia de las equivocaciones de William Shakespeare, Lisístrata de Aristófanes, Los compadritos y El viejo criado de Roberto Cossa. Fue uno de los principales impulsores de Teatro Abierto y posee una extensa relación con el Complejo Teatral de Buenos Aires: como actor integró los elencos de Cuatro caballetes de Eugenio Griffero, ¡Arriba, corazón! de Osvaldo Dragún, Mein Kampf, farsa de Georg Tabori, Toque de queda de Carlos Gorostiza y, recientemente, Déjala sangrar de Benjamín Galemiri. Como director, son recordadas sus puestas de Feria del miedo, del amor y de la guerra (junto con Roberto Castro), Luces de bohemia de Ramón del Valle-Inclán, El inspector de Nikolai Gógol y La venganza de Don Mendo de Pedro Muñoz Seca. En 2006 dirigió en el Teatro Regio Lisandro de David Viñas, en 2007 Segovia (o de la poesía) de Jorge Accame, en el Teatro Sarmiento, y en 2009 Marat-Sade de Peter Weiss, en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. En 2010 dirigió también Marathon de Ricardo Monti, en el Teatro Cervantes.
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Traducción de León Mirlas.
Versión y dirección de Villanueva Cosse.
El elenco: Claudia Lapacó, Daniel Fanego, Sergio Surraco, Agustín Rittano y Gimena Riestra. Los servidores de escena son Miguel Ángel Ludueña y Gastón Palermo.
Apuntadora es Tanya Barbieri.
Diseño de sonido de Iván Grigóriev y Marcelo Manente.
Vestuario de Daniela Taiana.
Escenografía e iluminación son de Gabriel Caputo.
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Teatro Regio (Avenida Córdoba 6056)
Las funciones de jueves a sábados a las 20.30 horas y los domingos a las 19 horas.
Platea $45.-
Pullman y palcos altos $30.-
De viernes a domingo. Jueves, día popular, entrada general $25.-.

