Night work es el tercer álbum de Scissor Sisters.
Producido por Stuart Price, es un álbum “con un gran corazón, y para bailar”.
Con Invisible light como avance, y con Fire with fire como primer single.
La fotografía de la portada se titula “Dancer”; es de Robert Mapplethorpe (1980), y la usan por cortesía de Mapplethorpe Foundation.
Era 2009 y Jake Shears estaba en Berlín. Bailando. “Había noches que cuando miraba a la gente que me rodeaba parecía que el tiempo estaba suspendido. No sabía en qué década estábamos”.
De hecho habían pasado tres años desde la edición del segundo álbum de Scissor Sisters (que como el anterior había vendido en Gran Bretaña solo 1 millón de copias), y un año antes del tercer trabajo de la banda. Mientras Jane miraba a la masa de público encontró la chispa de lo que sería el fuego y el corazón de ‘Night Work’, un dinámico nuevo álbum con algunos movimientos de baile frenético y una habilidad sobrehumana de quedarse fuera de casa hasta mucho más tarde de lo que se debiera. Sin entrar al detalle de los temas concretos, ‘Night Work’ es un álbum nocturno cuya alma podría venir desde luego de cualquier época. “Es un disco de ensueño” dice Jake. “Es todo lo que no hemos sido capaces de sacar antes”.
Los momentos del pasado no aparecen mejor reflejados, como en sueño, como que en la canción que será el eufórico primer single ‘Fire With Fire’, un cuento épico de batallas perdidas y ganadas, una victoria robada a las garras de la derrota. “Trata sobre el horror que se apodera de tu mete cuando las cosas parecen ser inalcanzables mientras el tiempo sigue avanzando, y pasan los minutos y las cosas cada vez van peor” explica Jake. “Es una rebelión contra el tren de auto destrucción del pensamiento. Sé que una canción es buena cuando se me saltan las lágrimas al escucharla y esta me ha hecho llorar en varias ocasiones. De forma embarazosa. Es triunfal, es una canción para todo el mundo, no es sutil de ningún modo y me encanta”.
Como un himno protector para afrontar los retos, sujetando el suelo bajo tus pies y conteniendo tu nerviosismo y al final haciéndote vencedor de la batalla de algún modo, ‘Fire With Fire’ es la celebración del espíritu humano y a la vez la celebración de que Jake, Ana Matronic, Babydaddy y Del Marquis han conseguido de algún modo llegar al tercer álbum. Mientras que su trabajo predecesor con su título de ritmo upbeat tan convincente ‘Ta-Dah’, enmascaraba en muchas ocasiones un ánimo más calmado, ‘Night Work’ es siempre bailable pero con total ausencia de lo que Babydaddy describe como “la felicidad de los teleñecos”. Hay palmas por ejemplo, pero de forma muy definitoria y no hay manos de jazz. El sentimiento llorón del ultimo álbum ha sido, dice Jake, “reemplazado por uno mucho más siniestro que me ENCANTA. Es siniestro de forma muy sexual, de un modo pleno de placer. Mucho del álbum trata de sobrepasar tus límites y llegar demasiado lejos”. El álbum comienza por lo tanto con el tema dedicado a salir ‘Night Work’ y termina once canciones después no con una balada sino con un tema explosivo de pista de baile con manos alzadas contra las luces de los laser ‘Invisible Light’. Mientras que la mayoría de los álbumes tienden a recogerse en su final en este caso la noche se niega a terminar, aunque es justo decir que llevó su tiempo empezar.
La historia de ‘Night Work’ empezó después de los conciertos de la banda como cabeza de cartel en Londres en el O2 en el 2007 y la banda se metió directamente al estudio durante semanas trabajando 5 días. Podía haber sido un álbum hace dos años, recuerda Babydaddy. “Había mucho material pero no tenía sentido. Yo solo quería que Scissor Sisters regresaran por un buen motivo que lo justificase y que hubiese un cambio notorio que mereciera llenar las ondas”. “No lo sentía”, explica Jake, “y no sabíamos lo que queríamos decir”. Así que la banda decidió probar cosas nuevas. Babydaddy aprendió a pintar, Ana se adentró en la escritura creative y Del editó música en solitario. Jake compuso un musical pero también se fue a Berlín. Estuvo bailando, rindiéndose a la ciudad y se descolgó del tiempo en medio de esa pista de baile y, mientras que se preguntaba en qué época estaba se preguntó a sí mismo: si fuese por ejemplo, 1984, ¿Qué pasaría ahora? “Y me hizo pensar acerca de Nueva York y la escena de clubs de la ciudad desde los 70 a los 80. Había muchas cosas progresistas y llevadas al límite, muchas cosas encendidas. Después todo se acabó. La fiesta se terminó de un modo que no podía ser más dramático. Toda una generación se borró del mapa. Una de las preguntas que me hacía era: ¿Dónde ha ido a para esa música? ¿Dónde estaban Sylvester, Frankie, toda esa gente? ¿Qué pasaría si esa música no se hubiese terminado con esos temas? ¿Qué pasaría si pudieses seguir donde lo dejaron? Quería saber cómo podría haber sonado la música de haber continuado”. Y en ese segundo nació ‘Night Work’.
“Cuando Jake encontró ese momento supe que era algo que podíamos desarrollar y continuar adelante” , recuerda Babydaddy, y con lo que el describe como el “lento inpass” de la llegada a bordo del productor Stuart Price en Junio de 2009, el álbum explotó. La banda conoció a Stuart en Berlín y como grupo escucharon la música que había grabado. Después Stuart agregó su filosofía: “Los discos suenan como el tiempo que dedicas a hacerlos. El proceso debe ser divertido”. Price había identificado el problema de inmediato. Como amigo de la banda y colaborador ocasional desde que Scissors le sirvieron de teloneros de su banda en su gira del 2004, él era la respuesta que siempre había estado presente. “Era como volver a subirte en una bici tandem que sabes conducir perfectamente, con alguien en quien confías y que no te va dejar caer nunca”, recuerda Ana. Sin embargo sus temores de que les diera buena vida a los miembros de la banda pronto se confirmaron, les hizo trabajar más duro de lo que recordaran nunca haber hecho, desechó inmediatamente temas que sabía que no funcionarían, y les hizo trabajar más los que sí le parecían correctos.
“‘Fire With Fire’ fue el punto de inflexión” , recuerda Babydaddy. “Jake sentía que había retomado el control y que podía decir lo que quería comunicar”. Ana añade que su propio momento de claridad llegó “cuando me di cuenta que no teníamos que hacer el mismo disco de nuevo. No teníamos que hacer una cara A y una cara B con una balada al final de cada cara. De hecho no teníamos que hacer para nada una balada..”. Así que no hay baladas: ‘Night Work’ es un disco de baile. No todo es electrónico y el sonido de una banda tocando al unísono como en el local de ensayo se escucha vivo en temas como ‘Any Which Way’. Pero fundamentalmente es un álbum de mucho más club que sus predecesores y mucho más joven en espíritu y en actitud. Están ‘Running Out’ – una oda a la humanidad construida sobre la función destructiva (según Ana), o “chicos sin un pavo buscando drogas caídas al suelo” (según Jake). ‘Sex and Violence’ está inspirada en American Psycho, Jake la describe como si fuese “un tipo de balada electro asesina”. ‘Something Like This’ revela un deje ondulante y robotica.
“‘Night Work’ es realmente un caldo reducido de nosotros mismos. Es nuestra quintaesencia” . Hay influencias clave – desde Giorgio Moroder a The Cult y Frankie Goes to Hollywood pasando por ZZ Top – pero en tres álbumes Scissor Sisters han construido su sonido y restablecido la magia que les llevó de los infectos bares gay de Nueva York al Royal Albert Hall. Esta vez sin embargo y de forma muy significativa es menos Albert Hall, y un poco menos Príncipe Alberto. Es un espíritu capturado de forma brilante en el tema que cierra el álbum ‘Invisible Light’, un tema esencialmente Pink Floyd en el Pleasuredome, llegando en un clamor de ruido de gente y vientos de rave, tomando un monólogo de Sir Ian McKellen en un momento concreto a lo largo dela canción, y después emergiendo hacia las alturas que llevó a la banda dos meses de trabajo para terminarlo y seguro significará para varias generaciones de clubbers un click en sus cerebros. “Engloba el momento en el que estas ahí fuera y arriba del todo y te sientes tan alto que parece que nunca más vas a poder bajar” dice Jake.
¿Cómo te sientes al ser un miembro de Scissor Sister en 2010? Babydaddy tiene la respuesta. “Siento” dice “que estamos preparados”
BIOGRAFIA DE LA BANDA
Dos años después de su espectacular ascenso, Scissor Sisters están a punto de volver a entrar en la atmósfera del planeta del pop con una verdadera explosión. Su deslumbrante nuevo single, I Don’t Feel Like Dancin’, seguro que va a poner en duda su propio título (No me apetece bailar) y va a causar el caos en las pistas de baile desde Brooklyn hasta Birmingham.
Puede que la canción suene a fiesta – pero la letra, como sugiere el título, no sigue el compás resueltamente, narra un cuento de alguien a quien le vendría bien tener una noche tranquila más que salir por ahí y pintar la ciudad de rojo.
“Esto es lo que pasó,” comienza Ana Matronic. “Estuvimos de gira durante casi dos años, terminamos en marzo de 2005, aunque la cosa acabó en realidad después del festival V el pasado mes de agosto. Durante ese tiempo, nuestro éxito más grande sucedió mientras estábamos a 3.000 millas de distancia (en Inglaterra). Cuando por fin volvimos a casa en Nueva York e intentamos retomar los hilos de nuestras vidas diarias, era como si fuéramos astronautas saliendo del espacio exterior y regresando a la atmósfera. Había sido una locura, un momento de éxito, sorprendente y colorido – había sido como si fuera Nochevieja todos los días del año… ¡pero claro, necesitábamos unos 365 días de Año Nuevo para poder recuperarnos!”
Una rápida recapitulación: Scissor Sisters son Jake Shears (voz principal), Ana Matronic (voz), Babydaddy (bajo, guitarra, banjo, teclados, gurú de la técnica), Del Marquis (guitarras) y Paddy Boom (batería). La banda se formó en Nueva York en 2001. Inicialmente actuaban en el circuito artístico electroclash de Nueva York, firmaron un contrato en Inglaterra después que Polydor se fijara en su memorable versión de Comfortably Numb, de estilo Pink-Floyd-como-Bee-Gees, que arrasó en el Top Ten tras su publicación en Inglaterra en 2004.
Scissor Sisters comenzaron en 2004 como artistas teloneros poco conocidos, y terminaron siendo un fenómeno del pop. Su álbum de debut homónimo, del que salieron cuatro éxitos posteriores (Take Your Mama, Mary, Laura y Filthy/Gorgeous), fue el álbum más vendido de ese año, y ha vendido hasta la fecha más de 2,4 millones de copias, sólo en Gran Bretaña. Tocaron para las multitudes en conciertos con las entradas agotadas, en todo el mundo incluyendo Glastonbury y un triunfante festival V en Inglaterra frente a 75.000 personas. Ocuparon las portadas de todas las publicaciones, desde el NME al Mixmag (una de las pocas bandas que atrae tanto a los fans del rock como a los de la música dance), fueron catalogados como banda del año por el Observer Music Monthly y en 2005 triunfaron en los Brits (equivalente británico de los Grammy) al llevarse el galardón al Mejor Grupo Internacional, Artista Revelación y Álbum Internacional – la primera vez que una banda ganaba todos los premios internacionales. Además ofrecieron una de las actuaciones más comentadas de toda la historia de la ceremonia, compartieron escenario con un grupo de marionetas, cortesía de Jim Henson Creature Shop.
Y luego los Scissor Sisters se fueron a casa. De vuelta a la vida, de vuelta a la realidad. Jake lo recuerda como la madre de todos los colapsos, lo cual tuvo un efecto tanto físico como mental. “Cuando experimentas algo como lo que nos ocurrió a nosotros, la continua puesta en escena y demás, tu cuerpo se acostumbra a desarrollar enormes cantidades de adrenalina. Cuando llegué a casa, seguía generando mucha adrenalina, cuando no se suponía que tenía que ser así. Intentas relajarte y de repente te sientes como si quisieras arrancarte la piel a tiras y salir volando.”
Cuando comenzaron a encauzar su atención hacia su segundo álbum el pasado verano, se vieron sobrepasados por la repentina e inmensa cantidad de expectativas y las consiguientes dudas que eso generó. “La primera vez que nos pusimos manos a la obra, ni siquiera nos habíamos dado cuenta que estábamos haciendo un álbum,” dice Jake. “Ni siquiera era nuestra intención. Sólo estábamos divirtiéndonos, escribiendo canciones”. Ahora el listón estaba más alto, la presión era mayor, por primera vez, se sentían inseguros. “Y como el primer álbum era una mezcla tan ecléctica, no teníamos por dónde salir,” dice Ana. “Había muchas opciones – y a veces éstas pueden ser demasiadas.”
La pelota había dejado de girar pero Scissor Sisters tenían un plan: grabar una canción dance divertida y optimista, porque: a) el planeta necesitaba alegría (“cada vez que enciendes la tele, parece que la situación política mundial va peor y peor” dice Babydaddy) y b) ellos necesitaban alegrarse.
La solución: I Don’t Feel Like Dancin’ – posiblemente la canción más alegre jamás concebida sobre el tema de quedarse en casa y sentirse triste. “Cantar sobre el tema de no tener ganas de bailar, fue la única forma de escribir una canción de baile que fuera divertida, pero aún así procedía de un lugar honesto,” concluye Jake.
“La canción también trata de estar enamorado,” añade Ana. “Hay una línea que dice, ‘Mejor me quedo en casa en la cama con ella hasta el amanecer’ – y creo que eso resume muy bien lo que es estar constantemente de gira lejos de la persona que amas.”
Con Dancin’… en la maleta, la nube había pasado para dejar paso a un cielo plateado – las ideas comenzaron a fluir de nuevo. “Nos dio renovadas esperanzas en nosotros mismos,” dice Jake. “Hay mucha ansiedad y auto censura, que surgen cuando te enfrentas a esta clase de presiones. Pero nos dimos cuenta que después de todo somos especiales, y que hay algo asombroso entre nosotros. Fue algo increíblemente liberador”.
Trasladaron su estudio del salón de Babydaddy – donde habían grabado su álbum de debut – a un edificio alquilado unas calles más allá. “Era hora,” señala, “de darme un respiro y caminar hacia el trabajo a diario.” Para ayudar a crear el ambiente apropiado, entraron en el estudio (que según dice Ana “parecía un establo de Beyond The Valley of the Dolls (Más Allá del Valle de las Muñecas”), lo volvimos a pintar en plateado y en tonos azul y le pusimos el nombre de Discoball Jazzfest.
Pero no lo cambiaron todo. “Seguimos viviendo en pequeños apartamentos en Nueva York, salimos con los mismos amigos y vamos a la cafetería todas las mañanas,” dice Paddy. Para Jake, el éxito significa que “puedo salir y comprar cualquier DVD que quiera, o unos cuantos Cd o vídeo juegos.” Para Ana, significa comprar un montón de libros y el hecho de que “ahora tengo una cuenta de ahorro”.
Scissor Sisters comenzaron a afilar las miles de influencias e inspiraciones – incluyendo, y no en orden necesariamente, los temas de las películas de James Bond, la primera música disco (Hamilton Bohannon, Creative Source, The Blackbyrds), funk y extrañas melodías, Fleetwood Mac, Dr John, la música de Nueva Orleans, Billy Joel, Goldfrapp, Roxy Music, y Paul McCartney, y a veces más de una a la vez.
El resultado final es, como siempre, un pop salvajemente ecléctico, brillante y de declaración de intenciones. ¿El sonido? “Es más pleno,” dice Del, “y más grueso. Y Jake (el cual, junto a Babydaddy, constituye el eje compositor de la banda) se ha vuelto tan prolífico como el propio infierno.”
“Es gracioso, cuando escribo una canción, tengo que tener imágenes en la cabeza”, dice Jake. “También tengo que tener una historia. Si no tengo una historia o imágenes en la cabeza, no puedo escribirla”. A veces, la historia surge de los lugares más extraños. “Tengo sueños muy vívidos. Tuve uno sobre Paul McCartney. Estábamos los dos solos en una habitación, manteniendo una conversación sobre el hecho de componer canciones. Me dijo cosas asombrosas. Lego, justo antes de despertarme, me dijo – suena un poco raro, si lo dices fuera de contexto – ‘Es la música lo que me conecta contigo’. Me sentí como si hubiera visto una aparición o algo así”. Esa es la historia que hay detrás de la canción Paul McCartney, co-escrita con un invitado especial, el guitarrista de David Bowie, Carlos Alomar. Jake conoció a Macca poco después de escribir la canción y se lo contó. “Debe de pensar que soy un completo imbécil – pero me dio su dirección, dijo que le encantaría escucharla.”
Luego está la jovial glam-rock-disco She’s My Man, que contiene el intrigante verso: “Ella echa a perder un buen momento y me saca de mis casillas”. ¿La explicación? “Está basada en una mujer llamada Annie Christmas, que fue una leyenda del folklore de Nueva Orleáns. Era una señora enorme, una pirata de las riberas, ladrona y asesina que se hizo pasar por un hombre. La canción está hecha desde el punto de vista de alguien que está enamorado de ella… Estoy totalmente fascinado por Nueva Orleans. Es una ciudad construida por prostitutas y ladrones. Me fascina – me siento muy inspirado por la música que sale de esa ciudad. Creo que se puede apreciar en el disco.”
Luego está la plácida y llena de armonía Might Tell You Tonight, “la única canción de amor que he escrito en mi vida. Trata de ese extraño momento en el que te estás enamorando y lo sientes muy profundamente”. Y la épica Land of a Thousand Words, nacida de la obsesión de la banda por los temas de las películas de James Bond (Nobody Does It Better, Live and Let Die). “Ni siquiera soy fan de las películas – ¡me aburren a muerte!” admite Jake. “Pero, Dios mío, las canciones, las imágenes, las aberturas… esas canciones clásicas cantadas por una mujer que nunca está a tu alcance. Es ese anhelo, ya sabes, estás aquí conmigo ahora pero sé que te vas a levantar de la cama y vas a ir a matar a alguien.”
Ana, mientras, dice de Kiss You Off: “No es una canción de amor, es una canción que trata del hecho de enamorarse”. Habla de saber que te mereces que te traten mejor de lo que han hecho en una relación. ¡Y luego decirle que te bese el culo!. Creo que es una canción de ruptura muy buena para mucha gente”.
Y si eso provoca una sonrisa, The Other Side te puede hacer llorar. “Habla de contemplar el final, no querer que alguien se vaya, pero saber que al final la muerte es… la muerte es el final. Básicamente es decirle a alguien que cuando me vaya, si me voy antes que tú, te esperaré. Hay definitivamente una especie de melancolía”. Dice Ana.
Ya sea esa melancolía, o los meses pasados luchando por encontrarse de nuevo a sí mismos, todo está implícito en el título del álbum, sin embargo, puede estar abierto a debate (de hecho ha sido debatido con furia en la página web de los fans, para entretenimiento de Jake). El disco se titula simplemente Ta-dah. “Se me ocurrió a mitad de la grabación, y no dejaba de pensar en ello”, dice Jake. “Estaba ahí, seguía dándole vueltas. Creo que tiene muchos significados y lecturas diferentes. Si ves la palabra Ta-dah sin signo de exclamación, sin punto, es muy abstracta. Hay magia en esa palabra, ilusión en esa palabra –piensas en el mundo artístico, en las dotes teatrales. Pero Ta-dah también quiere decir expectativas. Porque éste es un segundo álbum, tiene una faceta como de presentación…
“Ta-dah. Esto es lo que hemos hecho. Esto es lo que es”.
1.Night Work
2.Whole New Way
3.Fire With Fire
4.Any Which Way
5.Harder You Get
6.Running Out
7.Something Like This
8.Skin This Cat
9.Skin Tight
10.Sex and Violence
11.Night Life
12.Invisible Light


